El entrenamiento para embarazadas no consiste en dejar de hacer ejercicio, sino en adaptar el movimiento a una etapa en la que el cuerpo cambia semana a semana. Si el embarazo transcurre con normalidad y no existen contraindicaciones médicas, mantenerse activa puede formar parte de un embarazo saludable.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda a las mujeres embarazadas sin contraindicaciones realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, incorporando también actividades de fortalecimiento muscular. ACOG mantiene una recomendación similar.
La clave está en una palabra: individualización. No necesita el mismo entrenamiento una mujer que llevaba años haciendo fuerza antes de quedarse embarazada que otra que empieza a hacer ejercicio durante la gestación.

¿Es seguro el entrenamiento para embarazadas?
En un embarazo sin complicaciones, sí puede ser seguro empezar o continuar haciendo ejercicio. ACOG señala que la actividad física durante un embarazo normal no aumenta el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer o parto prematuro.
Eso no significa que exista una rutina universal para todas las embarazadas.
Antes de comenzar un programa es recomendable comentar la actividad física con el profesional sanitario que realiza el seguimiento del embarazo, especialmente si existe alguna patología, complicación obstétrica o antecedente que pueda modificar las recomendaciones.
Una vez existe luz verde para entrenar, el objetivo no debería ser demostrar hasta dónde puedes llegar, sino mantener capacidad física, fuerza y autonomía con una carga compatible con tu situación.
Para controlar la intensidad resulta especialmente útil una herramienta muy sencilla: el test del habla. En un esfuerzo moderado deberías poder mantener una conversación aunque notes que estás trabajando. ACOG también contempla la percepción subjetiva del esfuerzo como una herramienta útil durante el embarazo.
Qué beneficios tiene entrenar durante el embarazo
Las recomendaciones actuales han dejado atrás la idea de que una embarazada sana debe reducir su actividad física simplemente por estar embarazada.
La evidencia disponible relaciona la actividad física prenatal con beneficios como una menor probabilidad de ganancia excesiva de peso gestacional, diabetes gestacional, hipertensión gestacional, preeclampsia y síntomas depresivos, además de mejoras en la condición física materna.
También puede ayudar a manejar molestias habituales como el dolor lumbar, mejorar la capacidad cardiovascular y conservar fuerza para actividades muy cotidianas: caminar, levantarse, cargar objetos, subir escaleras o simplemente moverse con mayor comodidad a medida que avanza el embarazo.
Eso sí: entrenar no garantiza un determinado tipo de parto ni una recuperación posparto concreta. Cada embarazo, parto y recuperación tienen características propias.
La mejor manera de entender el ejercicio prenatal es como una inversión en capacidad física y bienestar durante esos meses.
Cómo adaptar el entrenamiento para embarazadas
No existe un día concreto en el que todos los ejercicios tengan que cambiar.
Las adaptaciones dependen de cómo evolucione el embarazo, las sensaciones de la mujer, su experiencia previa, el crecimiento abdominal, el equilibrio, la tolerancia al esfuerzo y las indicaciones sanitarias.
Por eso dos mujeres que están exactamente en la misma semana pueden necesitar entrenamientos diferentes.
Primer trimestre
Durante las primeras semanas una mujer que ya entrenaba puede, en muchos casos, continuar con buena parte de su actividad habitual si el embarazo es normal.
Pero no siempre significa entrenar igual.
Las náuseas, la fatiga, los mareos o una menor tolerancia al esfuerzo pueden hacer necesario reducir volumen, aumentar descansos o modificar la intensidad.
Si antes del embarazo eras sedentaria, tampoco significa que tengas que esperar varios meses para empezar. Las guías recomiendan una incorporación progresiva cuando no existen contraindicaciones.
El criterio aquí es sencillo: empezar desde un nivel que resulte manejable y progresar poco a poco.
Segundo trimestre
Con el crecimiento abdominal cambia el centro de gravedad y algunos movimientos empiezan a sentirse diferentes.
Es frecuente que haya que modificar posiciones, aumentar la base de apoyo, reducir determinadas amplitudes de movimiento o sustituir ejercicios que anteriormente eran cómodos.
La fuerza sigue teniendo un papel importante. Espalda, glúteos, piernas y musculatura implicada en el control del tronco son especialmente relevantes para mantener capacidad funcional.
ACOG recomienda evitar periodos prolongados tumbada completamente boca arriba y adaptar las posiciones cuando sea necesario.
Tercer trimestre
En las últimas semanas suelen cobrar todavía más importancia la comodidad, los descansos y la adaptación individual.
Puede seguir existiendo trabajo de fuerza y actividad cardiovascular, pero la carga útil no es necesariamente la carga que utilizabas meses antes.
Movilidad de cadera, ejercicios respiratorios, fuerza adaptada, control postural y movimientos que puedas realizar con estabilidad pueden ocupar más espacio en las sesiones.
El objetivo sigue siendo mantenerse activa, no cumplir a toda costa con una programación escrita semanas atrás.
| Etapa | Prioridad | Qué puede necesitar adaptación |
|---|---|---|
| Primer trimestre | Mantener actividad y gestionar síntomas | Duración, intensidad y descansos |
| Segundo trimestre | Fuerza, estabilidad y capacidad funcional | Posiciones, rango de movimiento y equilibrio |
| Tercer trimestre | Movimiento cómodo, fuerza adaptada y movilidad | Cargas, volumen, apoyos y pausas |
Fuerza, cardio, movilidad y suelo pélvico
Un buen programa de ejercicio prenatal no tiene por qué limitarse a caminar o hacer estiramientos.
Las recomendaciones actuales incluyen una combinación de actividad aeróbica y fortalecimiento muscular, pudiéndose añadir movilidad y estiramientos suaves.
Entrenamiento de fuerza durante el embarazo
Una de las dudas más frecuentes es si una embarazada puede utilizar pesas.
En un embarazo sin contraindicaciones, el entrenamiento de fuerza puede formar parte del programa. El problema no es la existencia de una mancuerna, una banda o una máquina, sino cómo se utilizan, qué intensidad se selecciona y si el ejercicio se adapta a la persona.
Por ejemplo, una sesión podría incluir variantes adaptadas de:
- sentadillas;
- remos;
- bisagras de cadera;
- empujes;
- ejercicios de glúteos;
- trabajo unilateral con apoyo;
- ejercicios de estabilidad.
Mayo Clinic, por ejemplo, recoge ejercicios como flexiones contra la pared, sentadillas asistidas, remo con banda y variantes modificadas de trabajo del tronco entre sus propuestas para el embarazo.
No existe una carga estándar que sea correcta para todas las mujeres. Importan mucho más el historial de entrenamiento, la técnica, la respiración, las sensaciones y la capacidad de mantener el movimiento bajo control.
Trabajo cardiovascular
Caminar a buen ritmo, bicicleta estática, natación u otras actividades de bajo impacto pueden ser herramientas excelentes para trabajar la capacidad cardiovascular.
La OMS establece como referencia 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada para mujeres embarazadas y en periodo posparto sin contraindicaciones.
No significa necesariamente hacer cinco entrenamientos idénticos de 30 minutos. La actividad puede distribuirse durante la semana y adaptarse a las circunstancias de cada persona.
Quien ya realizaba ejercicio vigoroso antes del embarazo puede, en determinados casos y con un embarazo normal, continuar parte de esa actividad realizando los ajustes necesarios.
Core, respiración y suelo pélvico
El trabajo abdominal durante el embarazo merece bastante más precisión que decir simplemente “no hagas abdominales”.
El objetivo debería ser mantener una buena gestión de presiones, respiración y control lumbo-pélvico, adaptando los ejercicios al cambio del abdomen y a las sensaciones.
El suelo pélvico también forma parte de esa estrategia. Las guías canadienses contemplan específicamente el entrenamiento de esta musculatura durante el embarazo y señalan que una técnica correcta es importante para obtener beneficios.
Summit Studio cuenta además con trabajo específico de COREWORKOUT & suelo pélvico, enfocado a la funcionalidad del suelo pélvico y la reeducación abdominal y diafragmática.
Qué ejercicios evitar durante el embarazo y cuándo parar
Más que memorizar una lista infinita de ejercicios prohibidos, conviene entender qué situaciones aumentan innecesariamente el riesgo.
ACOG recomienda evitar actividades con riesgo elevado de impacto abdominal o caída, deportes de contacto, submarinismo, paracaidismo y actividades realizadas en condiciones que favorezcan un sobrecalentamiento excesivo, como hot yoga o hot Pilates.
Durante el entrenamiento también deben vigilarse determinados síntomas.
Hay que detener el ejercicio y consultar con el profesional sanitario ante señales como:
- sangrado vaginal;
- mareo o sensación de desmayo;
- dificultad respiratoria antes de empezar el ejercicio;
- dolor torácico;
- dolor de cabeza;
- debilidad muscular que afecte al equilibrio;
- dolor o hinchazón en la pantorrilla;
- contracciones uterinas regulares y dolorosas;
- pérdida de líquido vaginal.
Estas señales aparecen expresamente recogidas por ACOG.
Esto es importante porque una sesión adaptada no significa ignorar molestias. Adaptar también significa saber cuándo no toca entrenar.
Cómo debería ser una sesión para una embarazada
Una buena sesión no necesita parecer extraordinariamente diferente a un entrenamiento convencional.
Necesita estar mejor individualizada.
Podría comenzar comprobando cómo se encuentra la persona ese día. Fatiga, sueño, molestias, sensación abdominal o evolución del embarazo pueden cambiar el entrenamiento que estaba previsto.
Después puede incluir una fase de movilidad y calentamiento, trabajo de fuerza adaptado, actividad cardiovascular si corresponde y ejercicios relacionados con respiración, estabilidad o movilidad.
La diferencia está en el criterio profesional.
Un ejercicio que funcionó perfectamente hace cuatro semanas puede necesitar hoy más apoyo, menos rango o una variante diferente. El programa debe evolucionar con la mujer, no obligar a la mujer a encajar en el programa.
Ese principio de individualización es especialmente importante durante el embarazo.
Entrenamiento para embarazadas en Las Palmas: qué buscar
Si buscas un centro donde entrenar durante el embarazo, no te fijes únicamente en que anuncie “clases para embarazadas”.
Pregunta cómo trabajan.
Un programa serio debería contemplar valoración inicial, adaptación individual, control de intensidad, modificación de ejercicios y comunicación continua sobre tus sensaciones.
También es recomendable comprobar que los profesionales tengan formación relacionada con ejercicio físico y sepan cuándo una situación queda fuera de sus competencias y debe valorarla el equipo sanitario.
En Las Palmas de Gran Canaria, Summit Studio dispone de un Programa de Embarazo y Postparto dentro de su oferta de entrenamiento, además de trabajo específico de core y suelo pélvico. La información pública del centro muestra actualmente sesiones específicas de embarazo y postparto durante la semana.
El estudio se encuentra en Calle Vergara, 54, Las Palmas de Gran Canaria, y trabaja también con grupos reducidos y entrenamiento individualizado.
Si estás embarazada y quieres mantenerte activa, el primer paso no tiene por qué ser elegir ejercicios por tu cuenta: puede ser simplemente explicar qué hacías antes del embarazo, en qué momento te encuentras y cómo te estás sintiendo ahora.
A partir de ahí se puede diseñar algo que tenga sentido para ti.
Preguntas frecuentes sobre entrenamiento para embarazadas
¿Puedo empezar a hacer ejercicio si antes del embarazo no entrenaba?
Sí, siempre que no exista una contraindicación y el profesional sanitario que controla el embarazo no indique lo contrario. No es necesario haber sido deportista antes del embarazo, pero la progresión debe ser más gradual. Empieza con volúmenes e intensidades manejables y aumenta progresivamente. Las recomendaciones internacionales incluyen expresamente a mujeres previamente inactivas entre quienes pueden beneficiarse de actividad física durante el embarazo.
¿Cuánto tiempo debe entrenar una embarazada?
La referencia general de OMS y ACOG es alcanzar aproximadamente 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, distribuidos a lo largo de la semana. No es necesario conseguirlo desde el primer día. Si empiezas desde un nivel sedentario, puedes progresar gradualmente. Además, el programa puede incorporar trabajo de fuerza, movilidad y otras actividades adaptadas.
¿Puedo levantar pesas durante el embarazo?
El entrenamiento de fuerza puede formar parte de un embarazo activo cuando no existen contraindicaciones. La cuestión no es “pesas sí o no”, sino qué ejercicio, qué carga y para qué persona. Una mujer acostumbrada a entrenar fuerza tendrá un punto de partida diferente al de alguien que nunca ha utilizado cargas. Técnica, respiración, esfuerzo percibido y evolución del embarazo deben guiar las modificaciones.
¿Qué ejercicios debo evitar durante el embarazo?
Conviene evitar principalmente actividades con alto riesgo de caída, golpes en el abdomen, submarinismo y entornos que puedan producir un sobrecalentamiento excesivo. Algunos ejercicios habituales simplemente necesitarán una modificación a medida que cambien el equilibrio, el volumen abdominal o las sensaciones. Por eso es preferible hablar de adaptación individual que de una lista universal de movimientos “prohibidos”.
¿Cuándo tengo que detener el entrenamiento?
Interrumpe el ejercicio y consulta con tu profesional sanitario si aparece sangrado vaginal, mareo o desmayo, dolor torácico, dificultad respiratoria antes del esfuerzo, contracciones regulares dolorosas, pérdida de líquido, dolor o hinchazón en una pantorrilla, dolor de cabeza o debilidad que afecte al equilibrio. No son síntomas que deban resolverse simplemente bajando el peso o descansando unos minutos.
Entrenar durante el embarazo: el objetivo no es rendir más
Un buen entrenamiento para embarazadas no busca demostrar que el embarazo no cambia nada. Cambian muchas cosas, y precisamente por eso el entrenamiento también debe cambiar.
El objetivo es conservar fuerza, movilidad, capacidad cardiovascular y confianza en el movimiento, ajustando el programa conforme evoluciona cada mujer.
Las recomendaciones actuales respaldan mantenerse físicamente activa durante un embarazo normal. Lo que marca la diferencia es hacerlo con progresión, criterio y supervisión adecuada.
Si estás en Las Palmas y quieres saber cómo adaptar tu entrenamiento a tu embarazo, puedes contactar con Summit Studio y consultar su Programa de Embarazo y Postparto. Antes de empezar, cuéntales tu experiencia previa, en qué semana estás y qué indicaciones tienes de tu profesional sanitario. A partir de ahí podrá plantearse un entrenamiento verdaderamente adaptado.


